Sorpresa en el rostro del Sr. Thompson
Cuando mencioné los cambios en el testamento, sobre todo en lo relativo a la repentina fortuna de Emily, el Sr. Thompson pareció realmente sorprendido; “No me había dado cuenta de que se habían cambiado tantas cosas”, admitió, rascándose la cabeza, y aquella reacción no hizo sino aumentar mis sospechas. “¿No había sido James muy claro antes sobre sus deseos?”, pregunté, y él asintió, compartiendo mi inquietud, como si el documento hubiera sido alterado sin que él se diera cuenta.

Sorpresa en la cara del Sr. Thompson
Sospechas compartidas
Aunque nuestra conversación no me proporcionó respuestas concretas, el Sr. Thompson admitió compartir mis sospechas sobre el testamento; “Es extraño -convino, reclinándose hacia atrás en su silla-, el lenguaje no coincide con lo que yo sabía de tu marido”, y aquellas palabras hicieron saltar una alarma en mi interior, un susurro insistente que me instaba a investigar más, convencida de que tras las intenciones de Emily y aquella risa enigmática se escondía algo mucho más grande.

Sospechas compartidas

