El apoyo constante de Lisa
Cuando Lisa se sentó a mi lado, sentí que se me levantaba el ánimo: su inquebrantable determinación por descubrir la verdad era exactamente lo que necesitaba. “No te preocupes, mamá -dijo con voz tranquilizadora-, llegaremos al fondo de esto. Aguanta”. Su confianza era contagiosa y me recordó que no estaríamos solas en este viaje; con Lisa a mi lado, las incertidumbres parecían por fin un poco más manejables.

El apoyo constante de Lisa
Llegar hasta Tom
Tras reunir algunas pruebas, Lisa y yo decidimos que había llegado el momento de enfrentarse a Tom. “Tenemos que enseñarle lo que está pasando realmente”, sugirió Lisa. Nos acercamos a él juntas, presentándole lo que habíamos descubierto. “Tom, hay cosas que debes tener en cuenta”, le dije, intentando mantener un tono amable. “Echa un vistazo, ¿vale?” Era crucial que comprendiera la gravedad de la situación; nuestra esperanza era que fuera capaz de ver las cosas desde nuestro punto de vista.

Llegar a Tom

